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Hello cuties II

Suena el timbre. En albornoz me lanzo a la puerta, en realidad voy porque insisten… casi nunca abro en pijamas. Un paquetito para mí… la la la la, con lo que me gustan. Firmo, me lo entregan, veo la remitente… la Celes (AKA Paloma, pero es que su nombre real es tan formalito ;-) ) Corro a abrirlo. Y digo las siguientes frases, en voz alta y en este orden:


¿Y esto?

Oh por Dios…

¡Ahhhh, qué monaaaaa!

Hablo con el Hubby, le cuento. También se une al club que acabo de fundar de “Paloma, la más mona”, aunque me parece notar un retintín de preocupación en su voz, por si se me ocurriera seguirle los pasos, ji ji ji.

Esta belleza creo que se llamará igual que su gemelo: Sparkling. O Sparkling II. Suena a realeza.

Celes… muchas gracias, guapa. Sabes muy bien que me hace una ilusión ENORME, tengo una sonrisota enorme pegada a la cara desde que llegó tu paquetito. Graaaacias!

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Let the sunshine in!

Esta fue una semana de dejar entrar el sol… mi ánimo mejoró, o al menos se atemperó entre whisky con mucho hielo (ejem ejem), una piscina y un buen sol.

Cosas que hice, en versión resumida:



1. Conocer Nicaragua.
Hermoso, aunque descuidado y bastante pobre. La ciudad de Granada se lleva el premio del mejor sitio visitado, aunque también estuve en Rivas, San Juan del Sur, Masaya, Managua y Catarina. La comida genial… ñam.


2. Establecer las bases de una nueva relación con mi hermana. Sin malentendidos, comos las dos adultas que somos, hemos llegado al punto de amarnos y aguantarnos las horas que sea necesario, pasándola bien. La despedida fue tristecilla, las dos nos esforzamos en disimular las lágrimas.

3. Confirmar que la playa y yo… no, no somos amigas. La verdad que me gusta un ratito, pero no mucho tiempo. No le veo la gracia… porque para dormir y vagabundear lo puedo hacer en cualquier parte. Lo que sí me gusta son los atardeceres entre palmeras, olas y arena. Entiendo, sin embargo, que al 90% de la gente le parece raro que no ame estar cerca del mar en bikini.

4. Sorprenderme por la madurez de mi prima La bebé. Tiene 17 años, pero razona como yo a los ¡24! Supongo que le ha tocado complicado… entre otras cosas fue ella –con 14 años- la encargada de cuidar de mi tía el año que estuvo enferma, fue ella quien la convenció de raparse la cabeza cuando la quimioterapia, la que le daba fuerzas, la que estaba pendiente. Es impresionante. Tanto que me enorgullezco.

5. Comer y comer. Tengo que detenerme, cada vez que vengo a mi terruño vuelvo con tres kilos adicionales, que dicho sea de paso nunca más bajo. De ahí los + o – 7 kg que me sobran desde el 2006.

6. Leer. 2666, de Roberto Bolaño, se me resiste. Por más que leo no logro avanzar, aunque me gusta y lo estoy disfrutando mucho, pero es de esos libros como vinos: mejor si se saborean despacito.

7. Extrañar al Hubby. No es nada nuevo, pero es verdad. Me sigue costando dormir sin él, qué le vamos a hacer… de hecho me gusta la sensación de no estar completa, seré masoquista, pero me hace sentir bien el saber que es una parte determinante de mi vida. También he extrañado a mi amiga MonMonMon. Es gracioso porque no me había pasado antes y mucho a mi amigo SalvaTalents, con lo cual –y en menos de un año de conocerlo –tengo que reconocer que además de ser muy talentoso, es hermoso. Cuento mis amigos cercanos, del alma, con dos dedos (los de allá), pero me basta. Me llena el corazón de estrellitas saberlos en mi vida.

Ahora recargo baterías para la semana que viene, que empieza mañana con una barbacoa en casa de mi amiga La Loquita, en mi honor.

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