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A gym? What’s that?

Érase una vez una BlackBetty entre ocho y seis años menor, que se envició con el gimnasio. En resumen, había dejado mi trabajo como periodista y llevaba dos materias en la universidad, por las noches. Ergo, me aburría. Así, acabé yendo en promedio dos horas diarias, cuatro o cinco días a la semana, al gimnasio.

Pero héte tú que las buenas costumbres se transformaron en ensayos diarios, con entrenamiento físico de una hora (por lo que no necesitaba el gimnasio) y luego en un viaje al otro lado del charco (y estaba deprimida, no me daba la gana ir a gimnasio). Cuestión que pasé de mucho ejercicio a nada.

Un día, Mr. Hubby me contó de un gimnasio, palabra casi olvidada, que es la caña. Aunque aguanté dignamente varios días sin ir, la tentación y la curiosidad me ganaron. Fui a visitar el famoso lugar y oh… ohhhh… ohhhhhhhh… creo que he encontrado el sitio donde enviciarme no me va a costar nada.

Hoy nos apuntamos y me quedé haciendo Pilates; después media hora en la banda caminando “enérgicamente”, por aquello de que no puedo correr con mis tobillos de gelatina.

Cruzo los dedos para que me dure el embelesamiento, porque con una sola sesión de hora y media se me han quitado la mitad de mis males físicos.

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Ahora sí

Casi voy saliendo para el aeropuerto… y pienso en lo bonito que pasé este mes y también en lo menos bonito. El balance es bueno: sobre todo por la constatación de las amistades reales y profundas que tengo aquí. Esas que tras cinco años siguien fuertes, incluso crecen a pesar de la distancia.

De lo malo, aunque no quiera, me tengo que quedar con mis males estomacales. Tras 4 episodios en año y medio -mínimo, han habido más pero no recuerdo qué comí- que pueden confirmarlo, hemos llegado a la triste y cruel conclusión de Black Betty es, oficialmente, intolerante a los mariscos y al pescado. WTF? Poz zí… qué tristeeeeeee. Hay historial familiar y coincide con mis peores rachas de enfermedad. Claro, yo preferiría ser alérgica a las judías, al plátano… yo qué sé… incluso preferiría tener que dejar la carne de res. Pero es lo que hay. Intolerante al pescado, mariscos y… con gastritis y colitis. La ventaja de saber tanto detalle es que es sencillo cuidarme. Básicamente puedo tomar agua y tostadas ¿no? Jajajaja.

De lo mejor, aunque me repita… mis amigos. Los admiro, los quiero, les agradezco… la verdad que ha sido un placer absoluto este mes. Vi a quienes quería ver, no vi a quienes no tenía ganas… creo que es la primera vez desde que me fui a vivir por aquellos lares que disfruto tan sinceramente, sin compromisos de nada. Una de las cosas que me hacen un nudito en la garganta es dejar de verlos con la misma frecuencia. Me hacen feliz, todo es sencillo con ellos… ha sido un proceso curioso pero los fortalecidos están -como decimos por acá -como mono en ventolero (bien agarraditos).

En fin. Que devaneo. Voy a guardar el ordenador y… ready to go home!

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:-S

Pues resulta que me pasé la noche en la clínica, con sospechas de apendicitis… pero me libré de que  me operaran porque los leucocitos bajaron en pocas horas.
En su lugar, se supone que tengo una infección gastrointestinal (de caballo, de esas épicas y espectaculares que te incapacitan) probablemente provocada por el cambio de dieta, de agua, de quién sabe qué, y detonada por una deliciosa pasta con mariscos que nunca más volveré a comer.

Al menos ya no tengo fiebre, y el ataque de pánico que protagonicé en el consultorio de la médico de guardia es un vago recuerdo de ayer, sólo refrendado por el cuerpo un poco cansado. Pobrecito mi padre que le tocó ejercer de enfermero. Y pobrecita mi mamá que estaba súper asustada por mis síntomas, pero más por mi temblor de cuerpo entero, al llegar a la clínica.

La verdad que pocas veces he pasado tanto miedo en mi vida.

Parece que ya pasó.

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DRA BlackBetty is in da house!

Recetas para un estómago feliz…


Señoras y señores. Existe una especie humana bastante particular. Se les llama médicos y suelen pasarse muuuchos años para entender el funcionamiento del cuerpo humano. Yo personalmente les tengo respeto –incluso miedo, las cosas como son –, porque creo que los que se toman en serio su trabajo son esenciales.

Pero luego están los pasotillas… los que te recetan sin hacerte un pinchísimo reconocimiento. Como mi doctora general. Es amable, simpática y sonriente… pero si puede recetarte sin acercarse a menos de dos metros, para ella mejor. Así, fui el año pasado y me mareó con un par de indicaciones que a la larga no han servido para nada. No me mando ni medio examen, a pesar de que tenía síntomas serios (es que yo creo que no poder comer durante un mes  seguido sin tener malestar y náuseas es importante, como es importante que seis meses después de recetada lo que me mandó no me haga efecto alguno…  y que te pases una noche  cada quince días, en promedio, sin poder dormir por el asunto… igual la pifió, digo yo, tonta que es una).

Cual buena heroína moderna, tomé la justicia por mis propias manos e hice lo que hacemos los simples mortales dejados a la buena de Dios… atajar los desencadenantes del malestar, sin saber muy bien qué los causan.

Como sé que mis dolores y molestias de barriga no pueden ser normales, decidí dos cosas: la primera, no tomar más de dos bebidas alcohólicas. Sí, como leen, dos es la cuota máxima de esta servidora. Con tres acabo vomitando y mareada durante las siguientes 24-48 horas. De verdad, no exagero. Tres cervezas son graves, tres vinos son muy graves y tres whiskeys son terror y miseria, condena eterna. Así que tomo dos y luego me gasto lo de los cubatas en tónica con una rodajita de limón o agua, directamente.

Segunda medida: hacer dieta. No se trata de bajar de peso, aunque agradezco el kilo que he bajado en una semana. Se trata de que ya he visto que es automático: exceso de cualquier tipo= síntomas con fuerza. No puedo comer leche entera ni derivados… eso hace años, pero ahora le sumamos la cantidad de comida de cualquier tipo, la forma de preparación, el número de comidas al día. O sea, que estoy hecha una delicada, directamente, pero me negaba a aceptarlo porque qué buena es la comida, por amor a Dior! Así, hervidos, a la plancha, al vapor, al horno… poca o nada de grasa, vegetales y frutas por un tubo, nada de chatarra.

Pero como nadie es perfecto y esta vida parece de carmelita descalza, he vuelto a caer en el vicio del tabaco. Sí, mal, lo sé… después de siete meses… pero ya está, nada qué hacer por ahora.

Y finalmente, la mejor de las soluciones: una Motilium antes de comer.

Atiendo por las tardes, pedir cita con mi secretaria. Tarifas buenas, buen trato, muy limpio.

Para que luego hagan campañas contra la automedicación…


ps… basta que diga que no posteo para largarme un post kilométrico…

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Salud

Ya había hablado de mis dolencias, que por dicha han mejorado bastante. Bueno, en términos generales, me he cuidado. Pero parece que el tema enfermedades está rondando, jodiendo… y yo respiro y le pido que me deje en paz. Así que este es un post de recuento, de desahogo, de sacudirme a ver si se resetean los servidores y aparece de nuevo la salud.

Mi suegro tiene algo raro. No sé el nombre porque no nos lo ha dicho. En todo caso es un problema con la próstata y algunos tejidos que han crecido anormalmente. Me preocupo, mucho, pero me repito que los médicos han hecho pruebas y están convencidos de que con una inyección hormonal y radioterapia se pondrá bien.

Mi padre tiene un problema con el nervio trigémino. Me preocupa, sí, pero intento recordarme de que mi madre tiene quince años menos que él. Lo cuida mucho. Y él, además, es más joven de espíritu que de edad y eso siempre ayuda.

Mi hermana tiene grado 2 de 4 posibles de cirrosis. Ha descuidado su alimentación durante años y el hígado le está pasando factura. Me preocupo, evidentemente, pero me consuelo pensando que está médicamente controlada. Tendrá que cuidarse el resto de su vida, pero es cuestión de que se acostumbre a una nueva rutina de vida.

El hermano de mi amigo El Geniecillo tuvo un brote psicótico. Entre delirios, euforia y convulsiones fue a dar al hospital. Cuatro días después sigue creyendo que está internado en psiquiatría porque está infiltrado, que es todo un montaje del que es parte. Creen que es bipolar.

Y yo me siento desbordada, a ratos.

Ya está. Lo dejo por escrito y con esto espero que concluya la racha.

NO MÁS.

Joder. Que ya estuvo bien.

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