Posts tagged que ya estuvo bien

De malacrianzas y los hijos

Sí, ya sé que la teoría es muy pero que muy sencilla.

Y que la cosa se pone interesante cuando hay que pasar a la práctica.

Pero que una niña de 11 años le saque la lengua a su madre, se tire al suelo para que no le de una medicina que debe tomarse y que le diga cosas como “ojalá te pase algo y no vuelvas nunca más” o “a mí no me importa si te mueres” u otras bellezas similares cuando se despide de ella por las mañanas… perdón… pero me parece demasiado. Yo, en mis peores épocas, le dije “mala” a mi madre, pero de eso jamás pasé. No me hubiera ni siquiera pasado por la cabeza desearle el mal a mis padres, podía querer que me dejaran en paz, pero nunca jamás que dejaran de existir. Siempre tuve la certeza de mi necesidad de ellos, en todo sentido.

No tengo idea de qué clase de madre voy a ser, pero espero tener la sabiduría para no crear monstruitos de ese calibre, porque sé y entiendo que la nena en realidad no tiene la culpa, al menos no todavía, sino que hace lo que mejor o peor puede porque no sabe hacer otra cosa. Nunca le enseñaron a controlar la ira, a manejar la frustración, a conversar en vez de gritar, a dar explicaciones en vez de reaccionar a la defensiva, a manifestar cariño, a amar y dejarse amar.

Pobrecita, sí, pero en serio que le pido a la vida que no me ponga en esa situación, porque sin que sea mi hija, me costó contar hasta más de diez para conseguir controlar mi impulso de levantarla del pelo.

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Cosas veredes…

…Sancho amigo.

La Malagueña ha pedido (vía facebook, of course) explicaciones directas. preparo un mail candente… en todo caso, salvada estoy de ser tachada de mala… el que avisa no es traidor y mi silencio era bastante elocuente.

Estoy en “mi país”. Para variar, ya empezamos con mis disquisiciones sobre no me gusta, es raro, no sé… pienso -además de quejarme que para eso tengo quien me lea, jiji -contrarrestar el efecto siendo turista totalmente. Primer plan: Murasaki, El Galán, Black Betty, Amigo Catalán de BlackBetty y su Novia en un teleférico por medio de este parque nacional. Espero que no se resienta la familia si los veo poco…

“Mi país” está entre comillas por lo obvio… y me repito más que el ajo, pero este país es donde nací, no más.

Tras cinco años en España, finalmente me noto el acento cambiado. No es que hable como española, pero entono las frases a la catalana, absolutamente. Me oigo super claro el cantadito incluso cuando escribo (¿os oís en la cabeza cuando escribís?), me lío con las palabras, la conjugación del “ustedes” en vez del “vosotros” no acaba de asentarse. Y me raya mucho que sea tema de debate, diversión e incluso sorna familiar, digo yo que algo de normal tiene ¿no? Al menos no he llegado a la pronunciación castiza de “z” y “c”.

Oficialmente odio volar. En total, esta es la vez número once que cruzo el Atlántico. Y ya empieza a dar mucho palo. Y no, las once horas de vuelo desde Madrid no se me hacen más cortas cada vez. Y la comida del avión, que antes me gustaba, tras tantos vuelos ya me la sé y no me gusta.  Me he pasado 121 horas en ese avión enorme, más las once horas en el trayecto Barcelona-Madrid. ESO SON CINCO DÍAS COMPLETOS DE MI VIDA… Talvez debería jugar el once en la Once.

En fin, que a ver cómo me va… siempre positifo, a ver si me funciona.

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Las Walpurgis te van a llamar…

Hagamos recuento…

Hace un par de meses pasó aquel curioso incidente de la casada a medianoche. Mi amiga, la que avisó que se casaba, por facebook, pocos días antes (por cierto, Fanma, has desaparecido…). Los dos últimos meses, además de estar hasta las cejas de trabajo, he evitado verla. Ni siquiera expresamente, pero si antes procuraba sacar un ratito, ahora lo hago para lo que realmente me apetece, que no suele ser estar con ella.

No sólo se trata del asunto de la boda, que también, sino de algo que hoy Alaska explicó de mil maravillas por tele: es una de esas personas que siempre tiene malas noticias. Siempre las conversaciones van de: no tengo dinero, el ahora-marido no tiene trabajo y no hace nada de su vida, en el trabajo fatal, la salud de la familia espeluznante, etc etc. No es que se lo invente, pero su enfoque se centra en las cosas malas. Y como dijo Alaska, con las walpurgis lo más sano es perder el móvil y no darles el número nuevo.

Aunque no pienso en cosas tan extremas, la verdad que me encuentro a gusto sin verla tanto. Pero (siempre hay un pero), la vi media hora la semana pasada… con mi amiga La Argentina. Al día siguiente me envió un mensaje (¿adivinaron?… por facebook) diciéndome que fue “raro” y que si nos podemos ver esta semana.

Cuestión que 1. Si fue raro, será porque a La Argentina la he visto más y hablamos a ratos de cosas que ya habíamos hablado en estos días y 2. Yo no tengo ganas de verla… y 3. ¿Es que se lo tengo que graficar?

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¡Multemos a los viejos!

El Ayuntamiento de Madrid prepara la aprobación de la Nueva Ordenanza de Limpieza.

Entre otras cosas (no se puede correr en la calle, no se puede comer en la calle, no se puede respirar en la calle, bueno, casi) lo más divertido de todo lo que se les ha ocurrido es… ¡multar hasta con 750 euros a quien hurgue en la basura!

Venga, chicos, qué idea tan cojonuda… las siguientes son las razones por las que me parece fan-ta-bu-lo-so que se apruebe, y más abajo unas cuantas ideas más.

Multar a los hurgadores es genial porque:

-la gente que hurga en la basura lo hace porque consigue productos de primera calidad, frescos y limpios.

-la gente que hurga en la basura quiere gastarse 750 euros, de hecho está clarísimo que tiene 750 euros para pagar la multa, sino, no se atreverían a hurgar en la basura… que les pongan dos o tres al mes ya va bien.

-la gente que hurga en la basura lo hace porque, de paso, aspiran un poco de aire fresco… el olor de los supermercados normales los repele. Más bonito preparar el estómago para el festín posterior.

-la gente que hurga en la basura lo hace porque es sinvergüenza, se van de ofertas cada día y de la forma más cómoda. ¡Así cualquiera!

Propongo otras medidas adicionales, ya que estamos:

-Multar a los parados, hacen colas espantosas frente al INEM, puagh, se vayan a buscar trabajo ¡si es súper fácil conseguirlo!

-Multar a los viejos que caminan lento en la calle, retrasan el ritmo acelerado del avance humano.

-Multar a los gatos callejeros, maullan y fornican sin pudor.

-Y finalmente, mi obra maestra: Multar a los indigentes… suelen estar sucios, queda feo que duerman en la calle y en invierno tosen toda la noche y no dejan dormir.

Viva la estupidez humana… todos conmigo… ¡VIVA!

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Guía de buenas formas y urbanismo para visitas

Hola, amigos y amigas. Antes de terminar el año nos pareció muy apropiado compartir con todos ustedes una serie de sencillas normas que pueden aplicar al ser visitantes en una casa ajena. Agradecemos de esta manera a mi “Amiga Amor-Odio” que adelantó su visita para estos días, tan afamada amiga

También queremos dejar constancia de que El Hubby tiene muy buen corazón, pero de ahora en adelante será menos escuchado cuando diga que es “feo” decirle a “Amiga Amor Odio” que “no venga”. Finalmente, agradecemos a la propia BlackBetty por blandengue… las experiencias vividas en las últimas 120 horas le han enseñado que ser bueno es una cosa, y ser imbécil es otra totalmente distinta. Ella es la última responsable de lo que ha pasado y acepta su culpa sin arrugar la cara. Jura, eso sí, que nunca mais.

He aquí las conclusiones a las que hemos podido llegar.

Pre-norma:
1.    No le mande un mail manipulador y lacrimógeno a su anfitriona el día antes de pedirle posada. Sobre todo si tiene cinco meses de no dar señales de vida, y el último encuentro en vivo fue tan desafortunado. Al ser tan seguido un mail con otro, no le da tiempo a su anfitriona de procesar la estrategia que usted ha urdido, y ella cae en la trampa. Usted deja en evidencia, a la larga, que es muy astuta, pero también muy mala. Y ser mala está muy feo.

Normas: si usted, amable lector, amable lectora, se ve en ocasión de dormir unos días en casa de un amigo, recuerde ante todo las siguientes normas básicas.

1.    Compre comida si así lo desea, pero no cometa el error de medir al milímetro lo que compra en días y horas. Calcule, pero no sea obsesivo u obsesiva. Sobre todo si la anfitriona la ha visto en otras ocasiones hacer cosas como llevarse, al final de una fiesta, una botella de whisky con un sobrante de un octavo, un cuarto de botella de agua con gas y un limón. Es de muy mal gusto que su anfitriona le vea comiéndose, a usted y su esposo, el triple de tostadas de las que ha comido cada día, con el triple de jamón y queso del que le había puesto cada día, dos yogures, dos barras de cereal y tres vasos de refresco (cada uno) la mañana antes de irse. Usted corre el riesgo de dejar en evidencia que no quiere que quede nada que usted haya pagado en casa de sus anfitriones. Y sobre todo, si queda UN yogurt, no lo notifique como un regalo para la anfitriona, ya que ella puede comprarse sus propios yogures y la ofrenda le cae como una patada en el hígado. Hacemos hincapié en este punto porque usted tiene que saber que ser miserable es el peor defecto posible para demostrarle a quien lo acoge en su casa durante cinco días.

2.    Ofrézcase a perdonar la deuda de 9 euros que su anfitriona tiene con usted. No tiene que perdonarla, sólo ofrézcase. Después de todo, la anfitriona la obtuvo cuando a USTED se le ocurrió ir a cenar por SU aniversario. Además, piense que 9 euros no son nada, comparado con el gasto que hubiese significado un hotel para usted y su pareja. Con esta simple regla usted demuestra que no es una persona miserable (ver punto uno para evitar dicha percepción) y le aseguro que la anfitriona le pagará de todas maneras, pero con una sonrisa en la cara. Así usted cumplirá con una forma social que a veces es agradable.

3.    Pregunte cuanto quiera de la vida de sus anfitriones, pero sea discreto o discreta.
La confianza, en exceso, da caso. Preguntas del orden de “¿cada cuánto limpian?” o “¿cuándo viene la señora de la limpieza?” u órdenes como “recoge eso, así se ve más ordenado” no son adecuadas, en caso de que no lo supiera. Denotan que usted piensa que el piso está sucio, desordenado y si ese es el caso… probablemente está más sucio y desordenado de lo normal justamente por su visita. Si está desordenado, de todas maneras, es problema de la anfitriona, para sus obsesiones tiene usted su casa, si tanto le molesta ¡adelante con la escoba! y la próxima vez busque un hotel, ahí limpian y ordenan cada día.

4.    Si la anfitriona le ofrece comida, acéptela; la hizo para usted, también. Si no es de su agrado, argumente estar muy llena y pruebe un poquito, probablemente no se va a envenenar. Comentarios como “puagh” o “qué asco” sobre comida preparada por su anfitriona no son agradables, a la anfitriona le dan ganas de tirarle la olla de crema de zanahorias en la cabeza. Unido a este punto: Si el agua que compran en casa de la anfitriona no le gusta, compre sus propias botellas. NO es necesario decirle a la anfitriona que el agua que ella compra sabe “fatal”, de hecho si usted compra sus botellas, la anfitriona asumirá que es por colaborar.

5.    Y final… No haga aseveraciones sobre la anfitriona que usted ya no sabe si son reales. Hablar del carácter de una persona a la cual usted le escribe una o dos veces al año es un error. Sí, usted conoce a su anfitriona hace muchos años, pero también es verdad que los últimos 5 años han sido decisorios en muchos aspectos y usted no estaba ahí. Tome en cuenta que de recuerdos no vive nadie, y con esa actitud criticona y o burlona, usted únicamente confirma lo que su anfitriona ya sabía: poco les queda en común y esta será la última vez que ella comparta tantos días con usted. De ahora en adelante un café en grupo será mucho más que suficiente, y será sólo en caso de no poder evitarlo.

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Lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks

He caído… otra vez. He estado leyendo una novela de Lucía Etxebarria. Y cada vez que lo hago necesito hablar de esta chica… Aporreadme, lo merezco.

La que leo es “Beatriz y los cuerpos celestes”. Antes de esta me he leído “Amor, curiosidad, prozac y dudas”, “De todo lo visible y lo invisible”, “Un milagro en equilibrio”, “La eva futura. La letra futura” y “Cosmofobia”. De todos sus libros, este es el que menos estoy disfrutando.

Sé que mi relación con la autora es curiosa… no la soporto, pero luego voy y compro otro libro suyo, que leo compulsivamente. Me sorprendo con los saraos en que se mete (o se metía, anda menos alborotadora últimamente). Que si plagio, que si palabras malsonantes, que si editó en broma o no su propia entrada de wikipedia…

Tras la lectura de tantas páginas suyas, la mayoría de sus razonamientos me parecen o bien falsamente adolescentes, o pretenciosos. Como si nunca pudiera contar una historia que no vaya de la era de extásis, Madrid en ebullición, sexo, drogas y rock and roll.

Miento. Cosmofobia no sigue ese patrón, pero paradójicamente es menos adictiva que las otras.

¿Entonces? ¿Es culpa de ella escribir, digamos, a medias y que yo la lea de todas formas? No. ¿Por qué me irrita tanto? No sé.

Lo que pasa es que creo que he llegado a un punto de saturación. Lo que cuenta no me dice nada. Me faltan 30 páginas de “Beatriz y los cuerpos celestes” y no avanzo… he lavado platos varias veces para evitar ponerme a leer. Me pasa como cuando estaba leyendo “Es fácil dejar de fumar si sabes como”, que te dice que no dejes el cigarro hasta que acabes el libro… sobra decir que me pasé meses en las últimas cinco páginas. Pues lo mismo, nuestra relación se ha enfriado, hemos perdido el feeling. Lo que fue un bonito tira y encoge de amor/odio es ahora pura indiferencia. Y seguramente que la destroyer-postmoderna-cultureta-bohemia que se esconde en mí no quiere dejarla. Es el final.

Querida… lo siento, acabaré el libro porque no me da la gana que te salgas con la tuya.

Pero será la última vez que lo haga, te di muchas oportunidades y está claro que ya estuvo bien.

No me busques. Olvídame. Good bye, Lucía.

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Salud

Ya había hablado de mis dolencias, que por dicha han mejorado bastante. Bueno, en términos generales, me he cuidado. Pero parece que el tema enfermedades está rondando, jodiendo… y yo respiro y le pido que me deje en paz. Así que este es un post de recuento, de desahogo, de sacudirme a ver si se resetean los servidores y aparece de nuevo la salud.

Mi suegro tiene algo raro. No sé el nombre porque no nos lo ha dicho. En todo caso es un problema con la próstata y algunos tejidos que han crecido anormalmente. Me preocupo, mucho, pero me repito que los médicos han hecho pruebas y están convencidos de que con una inyección hormonal y radioterapia se pondrá bien.

Mi padre tiene un problema con el nervio trigémino. Me preocupa, sí, pero intento recordarme de que mi madre tiene quince años menos que él. Lo cuida mucho. Y él, además, es más joven de espíritu que de edad y eso siempre ayuda.

Mi hermana tiene grado 2 de 4 posibles de cirrosis. Ha descuidado su alimentación durante años y el hígado le está pasando factura. Me preocupo, evidentemente, pero me consuelo pensando que está médicamente controlada. Tendrá que cuidarse el resto de su vida, pero es cuestión de que se acostumbre a una nueva rutina de vida.

El hermano de mi amigo El Geniecillo tuvo un brote psicótico. Entre delirios, euforia y convulsiones fue a dar al hospital. Cuatro días después sigue creyendo que está internado en psiquiatría porque está infiltrado, que es todo un montaje del que es parte. Creen que es bipolar.

Y yo me siento desbordada, a ratos.

Ya está. Lo dejo por escrito y con esto espero que concluya la racha.

NO MÁS.

Joder. Que ya estuvo bien.

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