Posts tagged oh my God!

Black Betty en el caso de la mano chueca

En diciembre del año 2006, más o menos, empecé con una molestia muy rara en el brazo: calambres en la mano, sensación de tener el dedo meñique dormido, poca fuerza en la mano izquierda, incapacidad de juntar los dedos. Quienes me leen desde entonces recordarán la doctora aquella que me decía que todo me lo inventaba. En todo caso, una parte por culpa de la doctora y otra mía, la cuestión es que esperé mucho tiempo para hacérmelo ver.

En mi defensa, es una molestia que va y viene y aunque jode mucho, en cuanto se va la olvido.

En fin, que me fui a hacer un electromiograma y se ve que tengo el nervio hecho un asquito a la altura del codo, con una cosa que se llama neuropatía cubital izquierda.

Y ahora viene el acojone porque claro… ¡es una lesión de hace tres años! Soy una dejada, lo sé, qué horror… Tengo que ir a mi médico de cabecera y me da cosita… porque vale que quieran ponerme una férula, hacer fisioterapia o tomar analgésico… ¡¡¡¡pero yo no quiero que me operen!!!!

*chueca, en mis tierras originarias quiere decir descompuesta, tarada, que no funciona adecuadamente.

Comments (16) »

Black Betty en… El furibundo encuentro de William y Anthony

 

Hace unos días fui parte de una discusión, agria y visceral, en clase. Todos a una, muy Fuenteovejuna, nos rebelamos contra uno de los actores del curso de dirección de actores. Es un tipo raro, con talento… sí, pero que cree que es la pomada canaria y es como un niño chico y malcriado. Llamémoslo Sir

Algunas de las proezas de Sir han sido dormirse mientras se dan indicaciones, llamar irrespetuosa y poco humilde a una de las personas MÁS respetuosas y humildes que conozco, cantar mientras la directora hablaba, decir que un ejercicio que mandó el profesor era estúpido y así sucesivamente. Es prepotente, pasota, sobrado… en fin, una joya del arte teatral.

La discusión llegó a un punto donde él, con toda la mala leche de la que fue capaz me dijo: “Pero tú ¿quién te crees, William Shakespeare?”, yo le respondí, con toda la mala leche de la que fui capaz “¿Y tú quién te crees, Anthony Hopkins?”. La cosa quedó ahí, más o menos.

Hoy empezó a dirigirlo Matemático. Yo soy su ayudante de dirección. Así que la dinámica de hoy fue más o menos: Black Betty Shakeaspearita hablando, Sir Anthony Hopkins mirando a otro sitio. No fue capaz de darme la mirada ni una vez.

Y yo me sigo preguntando el por qué. Yo lo que digo a la cara lo mantengo a posteriori. Si no miro a alguien, en mi caso, suele ser porque me avergüenzo de lo que pasó… No acabo de entender su no-gesto, aunque me temo que es una especie de “castigo”: no soy digna de que me mire.

Lo mejor de todo es que me hizo gracia. A pesar de que defiendo que ignorar a alguien tan expresamente es igual de agresivo que llamarle imbécil. Pero me hizo gracia. Incluso un par de veces, adrede, le hablé directamente, empezando la frase con Sir, para que le quedara claro que la cosa iba con él. Una vez consiguió hacer ver que no me había escuchado. La segunda miró un objeto colocado –para su dicha- en medio de los dos.

Y yo que no sabía que Sir Hopkins fuera tan niño… a su edad…

Tenemos que aguantarnos un mes más, a tres horas dos veces por semana… hagan sus apuestas sobre lo que puede pasar.

Comments (7) »

Black Betty y el caso del estreno

Desde hace un par de días voy con mariposas en la panza. La verdad que racionalmente no me lo explicaba, porque no estoy en tensión ni con pendientes que me preocupen. Pero llevo dos o tres noches de irme a la cama exhausta para luego dar vueltas un par de horas. Cuando me ataca el insomnio se me encienden las alarmas, porque yo básicamente soy un lirón.

Esta mañana, hablando con una de mis compis del CDE (Centro Donde Estudio), empezamos a intentar descubrir la causa.

Y la conclusión es que voy de superada, porque es EVIDENTE el motivo: el domingo me voy a Mi Terruño. La emoción es triple… el miércoles estrenan una obra escrita por mí. El jueves hacen una lectura dramatizada de otra obra escrita por mí. Y doy una conferencia sobre creación, escritura teatral y formación en teatro.

O sea que me espera semana movida.

Algo se está moviendo, esperemos que sea una rueda que siga dando vueltas.

Yeaaaah!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ps. Al igual que Celes, no puedo acabar el post sin decir: NÜR… espero que el martes llegue rápido y tengáis a Xavi Beruk en vuestros brazos. La noticia de su llegada es de las cosas que más me ha emocionado en cuatro años de bloggear… en estos momentos es cuando te das cuenta del alcance de este mundo “virtual”… di botes como si fuera mi niño, se me salieron las lagrimitas… fue hermoso. Me emociono contigo y me alegro de todo corazón que finalmente tengas a tu churumbel. ¡¡¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!

Comments (16) »

Invitación al salto

No padezco de vértigo. Puedo subirme en un campanario y mirar para abajo sin marearme ni pasarla mal. Lo que no soporto es la sensación de caer. Soy incapaz de sentarme en el vagón de una montaña rusa sin pensar que soy idiota por padecer por puro gusto.

Pero una vez superada la primera bajada, el subidón de adrenalina es tal que puedo subirme una y otra vez sin parar. Eso sí, el puenting/bungee jumping me parece suicida y absurdo y peligroso y demasiado estimulante para mi necesidad de tierra bajo los pies.

Ahora, con la sensación reflejada en otros momentos… ay, eso es otra cosa. Hay muchas situaciones en las que me siento como una hormiguita que está obligada a saltar desde lo alto de la nevera y la distancia le parece terrible.

Una de esas situaciones es dirigir teatro. En este caso aún peor, porque ahora me ha dado por dirigir un texto escrito por mí y la sensación de caída me golpea el cerebro.

Estoy en la cola de la montaña rusa, mañana empiezo ensayos… y veo mi vida pasar ante mis ojos. Lo sufro, aunque sé que después de mañana empieza la sensación de adrenalina.

Supongo que pasa con lo que te apasiona: te da placer y miedo a la vez, te hace pensar en tus propias capacidades y límites, te pone en alerta. La ventaja es que la primera lectura del texto fue genial, sé que tengo tres actrices fantásticas y dispuestas a saltar…

Pero soy yo quien tengo que dar el paso y llevarlas conmigo… soy yo quien tiene que convencerlas de que el arnés es seguro y de que eso de tirarse de un puente es placentero. ¡Venga, saltamos todas!

Eso es lo que me da terror.

Ilustración: Afar25

Comments (15) »

2009 con nieve

¡Buenas salenas, cronopios cronopios!

Espero que el 2009 los trate con amor en estos primeros 7 días.

Tras mi laaarga ausencia, reporto mis últimos días.

El 31 tuve el placer de conocer a la Celes. Bueno, de conocerla en persona porque en dos minutos me sentí en plena confianza. Ella, junto con Fanma son a quienes leo/me leen hace más tiempo. Bueno, ganan Murasaki y Ale, pero ellas juegan con ventaja porque las conozco desde -más o menos- hace diez años.

Me encanta que todas y cada una de las veces que he conocido gente que leo por el blog, acabo sintiendo que tengo años de conocerles, cero estrés ni momentos raros. Creo que tengo buen ojo para decidir a quien conozco en carne y hueso, o he tenido mucha suerte.

En todo caso, hablamos y hablamos y hablamos, como era de esperar. De hecho que hablé más yo, pobre… jaja, me pilló en día urraca parlanchina.  Además de guapa, la Celes es un encanto… como dije alguna vez: Pon una Celestina en tu vida (lo siento, jamás podré llamarte Paloma). El encuentro se repetirá, de eso estoy segura.

Del 31 ni hablo, jaja, cena aburridilla aunque mejor que hace dos años. Este año busco otro plan, que sí, que la familia es bonita pero a ratos…

El 2 salimos huyendo de las visitas a Los Pirineos. Genial, frío pero dentro de casa no se siente. Trabajé como una obsesa, terminé mi fantástico trabajo sobre La Casa de Bernarda Alba, bueno, o casi… me acabé el libro de Larsson y otro que se llama El país del miedo, de Isaac Rosa. Larsson súper entretenido, de leer sin parar. Rosa interesante, dice cosas evidentes pero que siempre es bueno que alguien las repita. De hecho me gustó su estilo, cuenta una historia sencilla pero la adereza de opinión. Está bien.

Ayer, tras cuatro días de sol espléndido, nos levantamos, metimos todas las cosas en el coche y… cha cháaaaan, se vino la nevada de tu vida. Intentamos seguir con el coche hasta que en la primer pendiente el patinaje sobre llantas era evidente y preocupante. Yo me puse histérica perdida, pero de verdad, pensaba que acabaríamos en un barranco. Me tomé 3 valerianas que poco hicieron, lloré, temblé, peleé… sí, el Hubby es un santo, me aguantó mientras yo repetía “devolvámonos, devolvámonos, llama a tu tía, llama a emergencias, devolvámonos” y él intentaba maniobrar sin cadenas para las llantas.

dsc_0172

EN MI DEFENSA: tengamos presente que yo soy de un país tropical y sé conducir en inundaciones, lodo, arena y tierra suelta… ¡¡¡¡pero la combinación coche-nieve me pone nerviosa, aunque no sea yo quien conduzca!!!!

Volvimos a casa de la tía de El Hubby, aunque el trecho final fue un martirio: 40 minutos en avanzar 200 metros (de nuevo, en pendiente), de la cantidad de nieve que había. Al final entre una escoba, un recogedor (y servidora paleando nieve fuera de la calle para que El Hubby pudiera subir el coche) dos fundas de llantas hechas pedazos y dos vecinos con mucha pericia y muy buena voluntad, conseguimos meter el coche en el garaje de nuevo. Hoy logramos salir de la montaña, menos mal… tenía mono de mi piso, Internet y mi cama.

Y así empiezo el año, cansada pero activa y sonriente.

Este año va a ser cojonudo, que lo sepáis.

Comments (17) »

Nos hacemos viejos, señores.

Un resacón de dimensiones épicas me ha tenido tumbada toda la tarde, con mareos y náuseas. Tengo el estómago hecho pedazos. Lo extraño es que es la segunda vez que me pasa sin que la ingesta alcohólica sea nada del otro mundo. La vez pasada lo justifiqué con el cambio de whisky bueno a whisky “lija”. Pero anoche tomé vino tinto más o menos decente, no era un Muga del 95 pero tampoco uno de tetrabrik. Me cuidé de no mezclar (esa lección la aprendí ya) y de no mezclar con vino blanco tampoco.

Y ojo, que no me tomé siete litros yo sola que expliquen mi deplorable estado. Porque una cosa es tomarse la reserva de vino de todo Catalunya y que después me dé gastritis y dolores de cabeza y demás. Esto es normal, esperable y difícil de reclamar. Otra es tomar sin llegar a ningún momento crítico ni estado deplorable ni mucho menos, llegar a casa por mi propio pie sin contratiempos, tener claridad y bienestar para hacer las cosas normales de antes de dormir (incluyendo quitarme las lentillas sin sacarme un ojo), levantarme muy bien, fresca y activa y unas seis horas depués ¡pum! Me cae la resaca con retraso y violencia.

No lo entiendo, pero es muy molesto.

Nunca fui una “gran bebedora”, pero podía tomarme siete u ocho cervezas en una noche larga sin hacer el ridículo. Mezclar… bueno, me ponía tipsy pero casi siempre el día siguiente avanzaba sin problemas.

Y ahora… me toma entre 24 y 48 horas reponerme de una fiesta.

A este paso a las próximas fiestas me voy a llevar una caja de tila, que parece ser lo que mi estómago tolera.

Comments (22) »

¡Se te ve el plumero!

A la gente se le sale su verdadero pensamiento cuando le piden crear.  Es fácil ser políticamente correcto en el discurso, pero si cambiamos de hemisferio cerebral la cosa se disimular se pone más complicada. Hagan la prueba, pídanle a alguien que escriba un relato… por ejemplo sobre: una persona negra, /un homosexual / un inmigrante latinoamericano* en España / una mujer ejecutiva de una empresa importante/ una prostituta. Con este poco estímulo puedo asegura que saltan los fusibles. Saltan los estereotipos (africano en patera / loca desatada / ladrón de trabajo / una zorra prepotente / en la calle ).

Lo entiendo, TODOS tenemos una zona errática donde juzgamos según el prejuicio, pero hay sitios donde debería estar prohibido. Me explico:

Estoy llevando un curso con nombre rimbombante, pero en resumen se trata de creación de argumentos para televisión (de series de televisión… desde culebrones hasta sitcoms).

Uno de los primeros ejercicios partió de una descripción mía. Apunté en una hoja algunos datos sobre mí. Luego los compañeros fueron aportando datos para crear una historia. Así, de ser una chica nacida en Centroamérica, fan incurable del helado y el cheesecake, que le gusta leer… pasé a ser hija ilegítima de un señor feudal dueño de cafetales con su empleada doméstica, a reconciliarme con el padre ficticio antes de su muerte por interés en la herencia y a tener tratos con narcotraficantes que, a su vez, hacían tratos con sicarios para cargarme a cualquiera que se me interpusiera en el camino.

Ya sé que es ficción, pero también parte del imaginario de cada quien… en este caso “chica nacida en Centroamérica” tenía muchas más connotaciones de las imaginables, fue la que se robó el show y no para nada positivo. A ver si a una chica nacida en “Sarriá, Barcelona” la terminan metiendo en líos como este.

La gente… la gente… de verdad.

*Ps. Aprovecho la oportunidad para aclarar que los latinoamericanos podemos ser norteamericanos (no, no son sólo los estadounidenses), centroamericanos, sudamericanos o de las Antillas. Y luego, también tenemos nacionalidad, por si acaso. A ver si dejamos de decirle a todos “sudamericanos”, que yo NO soy del sur ¿vale? Es verdad que algunos geógrafos dicen que Centroamérica es parte de Norteamérica, pero 1. Dicen parte de NORTEAMERICA, no de América del Sur. Y 2. Esos geógrafos son tarados.

De paso, ya que me quejo… “América” es un continente, no un país. El país al cual la gente se refiere así se llama Estados Unidos de América, AKA Estados Unidos. Y en vez de “americanos”, en castellano se les puede llamar “estadounidenses” y es perfectamente comprensible. Para más referencia de cuán pesada me puedo poner, preguntar a El Hubby, que cada vez que dice algo sobre algún “americano”, tiene que aguntar la pregunta de Black Betty: “¿Americano… americano de dónde?”.

Comments (26) »

Niño Terremoto

Antes de empezar, aclaro que no pretendo ofender a nadie. Así, si alguien tiene hij@s como los que paso a describir, ruego su tolerancia hacia mi opinión, claro que parte de mi NO experiencia y sé que así es muy fácil hablar. Jiji…

Lunes por la tarde. 29-30 grados al menos. Casa de mis suegros en las Ijlaj Canariaj. Una amiga de El Hubby decide pasar a saludar. Trae consigo a su marido, dos cajitas de galletas caseras y al Niño Terremoto.

Hace un año le vimos, era un bebé de brazos adorable, sonriente y risueño. Pero ha crecido, por lo visto un poco dejado de la mano de Dios.

No han pasado dos minutos cuando el Niño Terremoto ha intentado tocar las dos jarras con té y leche, las tazas, los vasos, tres cucharas, el azúcar de dieta. Finalmente se cansa, coge un carrito de servir comidas que ha traído mi suegra y lo pasea por ahí. Poing! El carrito rebota una vez contra la pantalla del televisor. Poing! Otra vez… al parecer no fue accidental. Al sexto o sétimo golpe, ante el pasotismo de los padres, mi suegro acaba por pedirle a El Hubby que aparte al Niño Terremoto.

Los padres ni se inmutan. La madre se excusa con un descarado “es que es un niño, él es así”. Cuando pasa a más su comportamiento, ella va describiendo de previo lo que va a hacer. Se le cae un vaso lleno de agua al suelo. “Yo sabía que se le iba a caer”, dice. Todo cuanto no debe hacer ni debe tocar lo hace y lo toca.

Pronto descubrimos el por qué. Le dicen “noooooo” y luego le dan lo que quiere. El Niño Terremoto quiere Coca Cola (por Dioooos, si tiene 2 años, ¿por qué lo dejan tomar Coca Cola?). La madre le dice que no, dos minutos después le da el vaso. Pasan de llamadas de atención tímidas al regaño grosero. No resulta. Sabe que si presiona saldrá triunfante.

Dos horas después, El Hubby y una servidora quedamos agotados. Exhaustos. La familia se va de casa de mis suegros. Yo sólo atino a decir dos cosas: 1. qué miedo tener y criar hijos y 2. prometo hacer todo lo que esté a mi alcance para que mis hipotéticos hijos sepan comportarse, al menos en casas ajenas.

Foto: John Kelly

Comments (13) »

Hello cuties II

Suena el timbre. En albornoz me lanzo a la puerta, en realidad voy porque insisten… casi nunca abro en pijamas. Un paquetito para mí… la la la la, con lo que me gustan. Firmo, me lo entregan, veo la remitente… la Celes (AKA Paloma, pero es que su nombre real es tan formalito ;-) ) Corro a abrirlo. Y digo las siguientes frases, en voz alta y en este orden:


¿Y esto?

Oh por Dios…

¡Ahhhh, qué monaaaaa!

Hablo con el Hubby, le cuento. También se une al club que acabo de fundar de “Paloma, la más mona”, aunque me parece notar un retintín de preocupación en su voz, por si se me ocurriera seguirle los pasos, ji ji ji.

Esta belleza creo que se llamará igual que su gemelo: Sparkling. O Sparkling II. Suena a realeza.

Celes… muchas gracias, guapa. Sabes muy bien que me hace una ilusión ENORME, tengo una sonrisota enorme pegada a la cara desde que llegó tu paquetito. Graaaacias!

Comments (11) »

¡No podrás conmigo!

¿En verdad soy tan inaguantablemente interesante?

Alguien hackeó mi cuenta de Friendster. Con mi nombre y mi foto le mandó un mensaje a El Hubby, en este caso invitándolo a un sitio porno. Fácilmente detectable la suplantación por no tratarse de una de las blackbetty-aficiones. Me di de baja, de todas maneras no uso el servicio nunca.

Entro a mi cuenta de yahoo (la de mi nombre real, bua jua jua jua jua), que tengo enlazada como adicional a la de gmail y me encuentro con una sorpresita… tengo un email con las instrucciones para “recuperar” mi contraseña olvidada, tal y como lo pedí.

El detalle es que yo no lo pedí. No he olvidado mi password.

¿Tan interesante soy? ¿En serio?

No sé si me da más rabia saberme perseguida tan cobardemente por alguien, o más bien, curiosa hasta límites inaguantables de quién y por qué… es que no hay gran misterio en mi vida, no sé cuál es el asunto.

Las dos veces anteriores en que me ha pasado algo similar coincidieron con momentos tormentosos, donde podía imaginarme un par de personas interesadas en mis cosas privadas, o en joder expresamente. Pero ahora… ¡no lo entiendo! En todo caso, me siento casi como una movie star, huyendo azorada de los paparazzi.

Lo que el querido hacker no sabe es que mi clave es a prueba de balas.

¡No podrás conmigo, cotilla!

ps. tengo algo que confesar… he pasado toda la semana -muy a pesar mío -con una canción de Christina Aguilera en la cabeza. Es culpa del ritmillo y de la estética del video… no puedo aguantarloooooo, es que NO ME GUSTA CHRISTINA AGUILERA, pero voy por los rincones cantando Candyman.

Comments (17) »

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.