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Lo que me gusta

Para un ejercicio de clase he tenido que hacer una lista de cosas que me gustan… es enoooorme y podría seguirla. La comparto:

La primavera, los abrazos de mi madre, las fresas con naranja, las cerezas, las uvas sin pepitas; los helados de dulce de leche. I feel good a todo volumen. Los viejos tiempos, cerrar puertas, las nuevas oportunidades. Los ataques de risa injustificados. Las mariposas azules. Las novelas de Saramago, John Irving, Lionel Shriver y sus personajes que salen de las páginas para tomarse un vino. Llorar en las obras de teatro. Escribir. El cumpleaños de Chagall.

Recordar, olvidar. Coser.

El vampiro de Munch. Los fiordos. Los niños menores de siete años siempre y cuando no sean míos. Los gatos. Los perros que saben que son perros, y no personas. Los pendientes de colores. Ver dormir a la gente. Abrir regalos. El cordero al horno. Cocinar. El olor del desinfectante. El olor a pintura. La albahaca, la hierba buena y el perejil. El cheesecake new york style. Sacar fotos. Tener razón.

Frida Kahlo, Alejandra Pizarnik, Sarah Kane. Ver el mar. Los lápices de colores. Hacer payasadas como niña pequeña. Mi cama con sábanas recién lavadas. Gala de Dalí. Oírlo cantar. Cantar en la ducha. Que me mimen. Ver sitcoms estadounidenses. Los monitos tití. Dormir.

Revisar precios de pisos nuevos como si tuviera una cuenta con millones en el banco. Comprar libros de tres en tres. Mafalda. Las conversaciones de madrugada con amigos. El Parc Güell. Las canciones tristes de Silvio Rodríguez y las alegres de Celia Cruz y muchas otras que quedan en medio.

Hacer compras de supermercado. Coleccionar objetos inútiles. Tomar agua. La gente inteligente. Aprender. Que me cuenten cuentos antes de dormir. Imitar el acento de los dobladores españoles. Las gambas aunque no puedo comerlas.

Romina y mirá de quien te burlaste vos, Barney. Los cronopios. Las historias de fantasmas. Los que aceptan sus virtudes sin falsa modestia. Los ordenadores Mac. Recibir cartas por correo. La decadencia mercadotécnica de Sabina. Tomar café en casa de mi abuelita. Los libros de artes plásticas.

El olor de los lirios. Las sonrisas. El té.

Sobre narrativa

Como sabéis, soy una apasionada de la literatura. Este año llevo 20 novelas leídas, así que espero llegar sin problema a mi meta anual de 25. Como siempre, hay algunas que valen la pena y otras que no aportan nada, pero he empezado a analizar qué es lo que me llena de un libro que me gusta…

Y más o menos estas son mis conclusiones:

1.    Personajes interesantes, intensos, particulares. Por algo soy fan de Amelie Nothomb y John Irving… se sacan unos personajillos totalmente creíbles en el contexto pero siempre curiosos como seres humanos. Me gusta cuando me los imagino físicamente, sé cómo hablan, qué se pondrían para ir al supermercado, qué pedirían en un restaurante.

2.    Una narración fluida y sobre todo, que te explique bien todo. No soporto cuando te dejan incógnitas por en medio sin resolver. Porque vamos a ver, si tú, señor escritor, sabes qué pasó en “x” o “y” momento… ¿por qué no me lo cuentas? Y si no lo sabes, no haberlo nombrado. Esto incluye una buena estructura. Un libro bien escrito pero mal hilado me pone de los nervios.

3.    Una trama asentada en un tema concreto; que haya un trasfondo familiar, social… algo. Hago una excepción y es lo histórico, no es lo mío…

4.    La escritura que no juzga. Siempre he dicho que es de los mayores méritos de un autor el ponerte dos visiones de un mismo asunto, o lograr no ser partidista con sus propios personajes… poner la situación para que sea el lector quien la analice y saque sus conclusiones.

¿Y a vosotros?