Posts tagged Curiosidades

La fauna del gym

En un reino muy muy lejano existía un pequeño enclave llamado Gym. En él habitaban criaturitas insignes y activas que sudaban copiosamente y solían divertirse en actividades bastante curiosas. Así, durante horas los veías en el agua, dando patadas y haciendo movimientos raros; otras veces batallaban contra máquinas raras que les iban midiendo hasta el ritmo cardiaco para vencerlos.

La fauna de enclave estaba formada por varios grupos muy concretos:

CAZADORES: estas criaturitas del enclave son fáciles de identificar… te miran insistentemente para verificar si puedes ser una presa, a veces conversan con seres de otros grupos o entre sí, pero les notas sin dificultad la actitud alerta, con los cinco sentidos puestos, listos para el salto. Coinciden frecuentemente con cuerpos fibrados y definidos. Su canto espiritual silencioso es “me ejercito, me pavoneo, estoy tremendo/a”.

RECOLECTORES: los recolectores van a su bola, no se distraen, incluso su excesiva concentración en las actividades del enclave gym resulta enternecedora. Suele, sin embargo, recolectar o bien las críticas por su aspecto –que no es tan pulido como el de los cazadores –o por pasar de todo el mundo, pero yo estoy convencida que son las criaturitas más felices de la región. Su visión psíquica de la vida es “respiro, me ejercito, me siento bien”

NÓMADAS: en el gym es importante moverse, pero no confundir: cuando hablamos de nómadas estamos refiriéndonos a aquellos saltarines seres que van de una máquina a otra, después de haber hecho cardio en cuanto aparato se encuentran. Parece que los límites de su región los limitan y, según estudios empíricos, cuando llegan a sus casas también se ejercitan con cuanto encuentran… incluso cuenta la leyenda que levantan la lavadora y la nevera como diversión, en tres series de quince repeticiones.

SEDENTARIOS: esta especie sólo puede ser avistada en los vestidores. En el subsuelo afloran los sedentarios, que se distinguen por su poco o nulo movimiento y su parcial o total desnudez. Usted puede descubrir a una sedentaria por la repetición de patrones: suelen secarse el pelo con la secadora en bolas, caminar muy lentamente por ahí en bolas, maquillarse en bolas, hacer llamadas telefónicas en bolas… en fin, que básicamente van en bolas y se mueven a velocidades bajas.  Dichosamente, para el observador profesional, muestran sus atributos sin ningún problema…

Se cree que los sedentarios y los nómadas pertenecen a su vez otro grupo, ya sea cazador o recolector. Incluso se les ha visto seguir las espirituales enseñanzas de dichos grupos.

Sin embargo, en honor al enclave tengo que decir que he estado en regiones donde los seres se comportan de manera menos amigable. Al menos aquí cada grupo respeta la existencia del otro y, hasta el momento, no ha habido confrontaciones.

Comments (13) »

Mentiroso, mentiroso

No soporto a Jim Carrey haciendo el imbécil, es una cosa de principios. Me gustan las películas en que hace de ser humano normal, es decir, un par de todas las que ha hecho en su larga carrera (de hecho me gustan mucho: “The Truman Show” y “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”). Pero hay una avergonzante excepción: “Liar, Liar”.

Probablemente no es tanto su interpretación como el principio de la película. Para quienes no la hayan visto, básicamente es un padre (Carrey) cuyo hijo pide por su cumpleaños que pase un día entero sin poder mentir. El sueño se cumple y Carrey, hasta entonces un mentiroso profesional, las pasa canutas en todos sus entornos. Todo cuanto le preguntan tiene que responderlo con la verdad, si no, no puede ni hablar.

La tesis esta de un día sin mentiras me llama la atención. Odio que me mientan, y se me da fatal mentir. Como cualquier persona es probable que suelte algunas de vez en cuando, o que matice cosas para que suenen menos mal… pero no decir la verdad me provoca un desasosiego terrible. Alguna vez me he despertado cuatro horas después de irme a dormir sólo para confesar que mentí. Siempre he sido transparente, creo que soy un libro abierto. Incluso creo que mi vida sería más fácil si limitara más las verdades que digo, porque tengo la sensación de que la gente –en general – no aprecia que se le responda con la verdad, al menos en casos que puede herir sus sentimientos.

No critico a la gente susceptible, porque curiosamente yo también tengo problemas para encajar las críticas en algunas ocasiones, pero he aprendido que es MI problema, no de quien me dice algo.

Esto me recuerda otra película, “What women want”, en la que Richard Gere Mel Gibson ( lapsus tremendus, gracias Gaby) adquiere el don de escuchar los pensamientos femeninos. Lo que en principio le parece una maravilla llega a un punto donde lo sofoca, no puede más, le anula la normalidad de su vida, lo está volviendo loco.

Mezclo las dos y llego a una conclusión que me parece triste: las verdades sin filtro provocan lo peor, las relaciones humanas están basadas en lo que NO se dice, tanto como en lo que SÍ decimos.

Y a mí que me enseñaron que era malísimo mentir…

Ilustración: RABODIGA

Comments (16) »

¿Amateur, pro, pasivo?

A mí me gusta cotillear, lo reconozco. Me divierte enterarme de cosas, y más me divierte no contarlas. Hay algo en tener información y ser yo quien decida no darla que me hace gracia. Sin embargo, por pudor o falta de práctica, me considero una cotilla amateur.

Mucho más cuando tengo un compañero que es el más pro de los pros. Cuando se hablaba en pasillos sobre la supuesta relación entre una profesora y un alumno, él fue y le preguntó al chico directamente: ¿ES VERDAD QUE SALES CON PROFESORA? Cuando no sabíamos la inclinación sexual de otro, él fue y le dijo en su cara: ES QUE NO SÉ SI ERES GAY O NO, ¿ME LO PUEDES ACLARAR? Sabe todo, lo sabe absolutamente todo. Y él no se lo guarda.

La ventaja de mi amigo Cotilla Pro es que no suelta chismes malvados, malintencionados ni nada semejante. Simplemente tiene el valor de preguntar lo que le causa curiosidad y una vez que se lo dicen, siente que puede compartir.

Finalmente, existe el cotilla pasivo. El que está encantado de enterarse, pero nunca va con él el asunto. Incluso niega saber cualquier cosa, pone cara de yo no fui, y evita cualquier situación en la que se le encare con su propia condición. Es ese que dice “a mí no me gusta el chisme, pero bueno, me divierte”.

Y es que, señores, la curiosidad mató al gato… pero seguro que murió sonriente.

Comments (26) »

Cibermundo ¿?

Twitter… a veces me divierte, a veces me parece una tontería. Creo que mi actitud se resume en que no entiendo… ¿cómo funciona realmente? ¿lees a quien te da la gana o sólo a quienes conoces? ¿es como un mini blog?

Facebook… la de gente que se interesa por tu vida por algo que publicas en las mini noticias me parece alarmante. O sea, se agradece el interés, pero ¿esa gente se mostraría igual de implicado en tu vida si tuviera que coger el teléfono y llamarte?

Blogs… dice Hernán Casciari que los blogs morirán en un par de años. ¿Y quién le dio permiso a este blogger apocalíptico a amargarme la visión futura? Por cierto, este post suyo no tiene desperdicio.

Flickr… me gusta ver fotos ajenas, pero esa “obligación” de comentar las ajenas para ser “popular” me da una pereza tremenda.

Y otra de blogs, bueno, de bloggers… ¿en todos los blogs se crean “comunidades” casi cerradas, o es cosa de algunos que he visto por ahí? Yo no sé si quienes llegan aquí se sienten bienvenidos a comentar, o si más bien parece que sea un club privado. Espero que sea más lo primero, porque a veces me sabe mal no sentirme con la confianza de comentar.

Comments (23) »

El Hubby Roma Barcelona*

Fanma pregunta tres cosas que puedo responder en el mismo post, así que allá vamos:

¿Por qué Hubby tiene conexión con Noruega?
Mi suegra es noruega. Nació en Oslo, donde vivió más o menos hasta la mayoría de edad. Después se vino a Barcelona, donde conoció a mi suegro. Empezó un astuto plan: ir trayéndose a sus hermanas, que rápidamente acabaron casadas con españoles (es fácil de entender, estaban tremendas: pelirrojas, de ojos claros, porte de modelos…) y se quedaron permanentemente. Lo logró con dos de ellas, así que la mitad de la familia acabó por aquí. Ahora mismo las tres noruegas-españolas viven en Tenerife, Fuerteventura y Barcelona. Otra buena parte de la familia se quedó en Noruega.

¿Por qué decidiste vivir en Barcelona y no en Madrid?

Por El Hubby.
En realidad yo vivía en La Coruña, estuve ahí año y tres meses. Estaba haciendo un master en teatro y cine cuando lo conocí (pronto post de cómo…). Me faltaba la tesina y esa la podía hacer desde cualquier sitio.
La razón principal por la que me quedé en España (en vez de regresar a mi país al acabar de estudiar, que era el plan inicial) fue porque lo conocí. A los tres meses de estar juntos me vine a vivir con él, a los cinco nos comprometimos y a los nueves meses nos casamos por lo civil, un año después por la iglesia. Por cierto mañana cumplimos tres años de estar juntos oficialmente.
Ya tenía el plan de quedarme un tiempito en Madrid o Barcelona, y al final el corazón inclinó la balanza. De todas formas, también es verdad que la primera vez que vine a BCN, antes de conocer a El Hubby, dije “yo me quedaría a vivir aquí”, sensación que no me produjo Madrid a pesar de que me encanta. No lo descarto, de todas maneras, pero por ahora esta es nuestra casa.

¿Cómo es posible que no hayas visto “Vacaciones en Roma”?
Agachando la cabeza de la vergüenza explico… mi cultura cinematográfica de clásicos es bastante escasa por no decir nula. Lo de amar a la Hepburn, por ejemplo, me viene de hace poco. Necesitaría unos meses de campamento cinéfilo para ponerme al día, con el agravante de que El Hubby estudió cine, y él si ha visto cuanta película pueda uno imaginarse, así que tendría que verme las pelis sola. En fin, que soy una inculta en este departamento. Lo sientoooo.

*gracias, Woody, por inspirar el título del post

Comments (17) »

Whoa, vegetariana!

POR QUÉ ME HICE VEGETARIANA

En mi penúltimo año de universidad, cuando estaba terminando mi segunda carrera (Artes Dramáticas), tuve un curso muy particular. Era un seminario abierto y en este caso, el profesor decidió darnos el curso sobre retórica.

El trabajo final se trataba de disertación de veinte minutos sobre el tema que quisiéramos. Y hete tú que mi excompañera Pop-Star-Vegetariana-NeoEvangélica decidió explicar por qué no comía carne desde los 12 años.

No fueron tanto sus argumentos de compasión a las otras especies vivas lo que me convenció. De hecho, me pareció ilógico que expusiera ese motivo, si las plantas también son seres vivos… ¡y nos las comemos porque no chillan! Fue el vídeo de unos cuantos minutos que pasaba atrás suyo, filmando en un matadero de cerdos. Era terrible. Los gritos de pavor (no los puedo calificar de otra manera) de los animales cuando los llevan a matar se me quedaron pegados en los oídos. Además, el famoso vídeo no tenía nada que envidiarle a la peor cinta gore que se puedan imaginar.

Al llegar a mi casa, por la noche, me encontré carne estofada para cenar. La miré y me morí del asco. Me preparé una ensalada. Al día siguiente había muslos de pollo. Los miré y me morí del asco. Me preparé unas verduras. Al cabo de dos semanas de esto, asumí lo evidente: no iba a comer carne nunca más. Puagh. Me compré un libro de recetas, aprendí a comer cosas que antes ni probaba (bendita berenjena) y me mantuve en mi posición dos años. De vez en cuando comía pescado –casi nunca –huevos y leche. Era, técnicamente, ovo-lácteo vegetariana.

POR QUÉ VOLVÍ A SER CARNÍVORA

Mis motivos, en gran parte, son burgueses. Es horrible, pero es la verdad.

Resulta que todo ese rollo que solté sobre cocinar es medio cierto. La parte que no cuento es que la chica que trabaja en casa de mis padres me ayudaba con todo. O sea, yo llegaba a cocinarme y ella ya me había hecho de pinche de cocina: todo listo para irse a la olla. Eso, o incluso, me preparaba lo básico. Tenía ubicado el mejor supermercado dónde conseguir productos de soja (que por cierto están buenos, eh) que pagaba mi madre. Era la vida fácil de una ovo-lácteo vegetariana.

Al llegar a La Coruña, en el 2004, mi vida empezó a ser de adulta. Nadie me hacía la cama, la ropa dejó de aparecer lavada y aplanchada mágicamente, nadie me hacía de pinche de cocina, los platos me tocaba lavarlos a mí… y el dinero –que seguía viniendo de mi madre, pero era una cantidad fija –tenía que rendirlo. Se acabó la vida de señoritinga, con lo cual también tenía menos tiempo. Así, mi dieta sufrió algunos traumas. Dejé de hacerme cosas elaboradas y comía verdura hervida y poco más. Mucha comida preparada… a veces hacía día de comer sólo cereal, por la pereza de cocinarme algo.

En medio de este declive, conocí a El Hubby. Y hete tú que El Hubby es un carnívoro de cuidado. Cuando me vine a vivir con él a Barcelona, empecé comiendo pollo, como una concesión. Al segundo o tercer solomillo que lo vi deglutir, mi vena sangrienta volvió. Era Bruce (de Buscando a Nemo). Para Navidad estaba lista, de vuelta en la jungla, comiendo jamón serrano.

Desde entonces dejé lo de ser vegetariana. Evito comer mucha carne roja, eso sí, porque me da dolor de cabeza y siempre tiene que estar bien hecha, no tolero la sangre en el plato. La carne de cerdo muy de vez en cuando. Volvería a ser vegetariana sin problemas, aunque creo que es muy complicado -sobre todo socialmente-. Creo que por ahora estoy bien comiendo animalillos.

Comments (21) »

Aficiones raras

Yo, Black Betty, confieso que tengo una afición rara. Me fascina, encanta, vuelve loca: ver anuncios de pisos y casas. Pero que nadie se crea que me gustan los pisos asequibles: noooooo, yo tengo el radar puesto para casas de precios estratosféricos. Me acerco embobada a las ventanas de las inmobiliarias, paso horas revisando anuncios del periódico. Soy rarilla, lo sé.

Y lo hago siempre que caminamos por ciudades nuevas, de paseo… así, puedo decir cuánto cuesta una casa en Oslo, en Trondheim, en Viladrau, en Puigcerda… you name it.

De tanto ver precios absurdos, llega un punto en que tres millones de euros no me parecen tanto. Menos mal que no los tengo, porque sería un peligro.

Aunque pensándolo bien, si los tuviera, los pondría en un banco en mi terruño, donde los ahorros en euros dan muuuucho rédito. Esa es otra afición extraña, calculo cuánto dinero necesitaría tener ahorrado para vivir de los intereses. Je je je. Con lo que gano por mes por esos tres millones  (la nada friolera suma de casi 10 mil euros) vivimos El Hubby y yo taaaan panchos. Creo que me llega para comprarme el piso de 300 m2 del post anterior, decorarlo y mantenerlo limpio, ordenado y fantástico.

Comments (14) »

Preparación prevacacional

Hoy me he pasado el día entero en actividades productivas: viendo Sex and the City, episodio tras episodio y haciendo una funda-geisha para mi móvil. Se llama preparación pre-vacacional.

Pues parece que mañana salgo hacia Oslo, aunque no he hecho la maleta… Después de Oslo iremos a Bergen en coche, y de ahí hasta Trondheim. Veremos cómo me va de pescadora y si es verdad que el bacalao fresco sabe bien. Prometo buscar trolls, comer salmón y gambas hasta que me salgan por las orejas.

Tras la aventura norueguil, vamos a Tenerife a ver a los suegros y amigos de El Hubby… y a echarme en la playa, que no me gusta mucho pero se va a acabar el verano sin haberlo hecho… ¡y eso no!

Probablemente no tenga internet muy a mano, así que espero que agosto sea genial. Nos vemos a finales de mes. No hagáis mucho desorden mientras no estoy ¿eh?

Comments (18) »

Parecidos razonables

Veo a El Hubby riéndose de buena gana mirando Pippi Calzaslargas esta mañana. Además de estar feliz por haber empezado las vacaciones, hay un destello de picardía en la forma en que se ríe. A mí también me divertía mucho la serie de pequeña, pero el nivel de fascinación que le despierta a sus 38 años me resulta curioso. El Hubby mismo se cuestiona por qué le gustaba tantísimo la serie. Le doy coco unos minutos y lo descubro…

Probablemente era la única pelirroja traviesa, como él, que salía por televisión. Entre ser hijo único y ser zanahoria, mi pobre Hubby se sentía acompañado desde la pantalla del tv. Jijiji

La parte preocupante es tener hijos… yo era bastante terrible, él era el típico pelirrojo… uf… lo bueno, que espero que salgan tan adorables como El Hubby en las fotos de arriba. Me fascinan sus fotos de peque.

Comments (14) »

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.