Mi amiga Amor-Odio me ofrece llevarme a casa de mi amiga La Mamá. Cuando llego…
BlackBetty: Dame un abrazo.
Amiga Amor-Odio: (esquivándome) Espérese que se me va el portón. (el portón por inercia se abre hacia fuera y eso significa dar unos cuatro pasos para cerrar)
BlackBetty: ¿Qué?
Amiga Amor-Odio: Sí, y no quiero salir a cerrar.
BlackBetty: Ah, ok, no me des un abrazo entonces.
A Amiga Amor-Odio le da igual, cierra el portón y no me abraza, a pesar de que se lo pedí directamente. Lo que es peor, necesitaba el abrazo. Me prepara para el round.
Entro en su casa, ni ella ni su esposo están listos. Cuando veo que ni siquiera se han duchado, pido permiso para ver la televisión. La del cuarto de invitados, que es donde me “permiten” estar, sólo tiene canales nacionales. Pido cambiar al cuarto de ellos, donde hay cable.
BlackBetty: ¿Me podés prestar el tele de tu cuarto?
Amiga Amor-Odio: No.
BlackBetty: (pensando que es una broma) Ay, grosera, porfis.
Amiga Amor-Odio: No. Está desordenado, usted a mi cuarto no puede entrar.
BlackBetty: ¿Pero qué importa que esté desordenado?
Amiga Amor-Odio: No. O ves tele aquí o no ves tele.
Primer golpe bajo. Beso la lona pero me levanto otra vez.
Le pido a su esposo, entonces, que me preste su ordenador para tontear en internet. Desde lo lejos la Amiga Amor-Odio hace un comentario, más o menos como “encienda la computadora, entonces”, segundo mini golpe, me habla como si yo representara una amenaza informática. Su esposo viene, me enciende la compu. Estoy 3 minutos y apago todo. Paso de tocarle “sus” cosas. Veo revistas tratando de no hacer ni ruido, las vuelvo a dejar en su lugar exacto.
Una hora después no hemos salido de la casa. Hago una broma.
BlackBetty: ayyyyy, vámonos, tengo hambre.
Amiga Amor-Odio: Si quiere le pago un taxi y se va sola a la casa de La Mamá.
Tercer golpe. No digo nada, pero oigo el conteo, unos segundos antes de quedar descalificada por knock out me pongo en pie una vez más. En silencio repaso mis opciones, me apetece irme pero tuve la genial idea de no llevar mi móvil, así que no tengo a quien llamar. Tampoco llevo efectivo para un taxi y el cajero más cercano está a quince o veinte minutos andando.
Me aguanto como una tonta.
Esta mañana aún me duele la mandíbula de los golpes directos. Los devuelvo con un tímido email al respecto, dirigido a la Amiga Amor-Odio.
A veces pienso que debería revisar mis amistades, porque siendo alguien que veo máximo una vez al año, se me ocurre que podría invertir mi tiempo en mejores cosas. Aunque tenga 18 años de conocerla.
Pienso que se merecería que la mande al carajo.
Y me doy rabia, porque no lo hago.
