PRIMER ACTO
Mi amiga malagueña tiene aquel novio que no me aguanta. Es un rencoroso, y partir de un malentendido sacó como conclusión que soy algo así como la encarnación del mal con rizos y acento extranjero. No me puede ver, tanto que hace más de un año que no nos encontramos.
Desde hace una semana hemos intentado quedar mi amiga malagueña y yo. Además de mi semana de trabajos finales, tuve fiebre y boda. Todo en los mismos siete días, así que no lo logramos. Desde el lunes empecé la campaña “veámonos esta semana”, propuse cada día de la semana sin que la malagueña contestara. Finalmente el martes, en facebook, me puso que no podía quedar porque se casa el viernes.
Plop.
Caí de espaldas.
Yo sabía que estaba por casarse, pero lo último de lo que me había enterado era que les faltaban documentos por reunir y que ya les dirían la fecha. Además, no entiendo el concepto “eres mi amiga pero te aviso tres días antes –por facebook –que me caso”. Me queda pensar dos cosas. La primera, pensando bien, que realmente quería decírmelo en persona y que su siguiente medio es el cibernético. Para mí se saltó el teléfono, por ejemplo, pero bueno. La segunda, que es la que me temo, es que el novio-pronto esposo no quiere que yo vaya y la malagueña no encontró otra forma de evitarlo que avisando con muy poco tiempo.
Le pregunté… sí, porque yo la llamé a ver de qué va todo esto. Su respuesta fue “pero ¿no tienes clases el viernes?”. Le expliqué que no, y de paso le dije “yo voy a ir aunque nadie me haya invitado”. Tras un par de excusas más, me dijo “es que sólo viene Mejor Amiga” (Mejor Amiga viene de Málaga expresamente para la boda, así que la posibilidad de que no supiera la fecha hasta hace poco es bastante improbable).
¿Cómo me lo tengo que tomar?
Me siento súper rara. Quiero ir, pero estarán ellos dos, los testigos que ni siquiera sé quienes son y Mejor Amiga. Lo que me hace sentir mal es que se supone que somos muy amigas y yo no me puedo imaginar ninguna forma en que yo avisaría tres días antes de que me caso. Y que me da la sensación de que quienes van (los que ya sabían) son quienes ella y novio-pronto marido quieren que estén. Podría entender que es “por los papeles” y no quiere hacer un gran numerito, pero tampoco me lo dice y tampoco es consecuente con esa visión.
Estoy cansada del juego del gato y el ratón con el novio-pronto esposo de la malagueña. Y de las consecuencias que me parece que está teniendo. Y sobre todo, de que las cosas no sean claras.
SEGUNDO ACTO
Llamé a la Malagueña la noche del martes y le dije todo lo que me pasó por la cabeza. Me dijo que fue empanamiento, que no tenía segundas intenciones y que la disculpara. La disculpé, tanto que ayer quedé con ella y otros de sus amigos para tomarnos una cerveza. Conocí a Mejor Amiga, que es super graciosa y en general me lo estaba pasando bien.
Pero héte tú que en un momento en que Malagueña se levanta de la mesa, su Ex Compañero de Piso me dice: “ah, mira, es que está la cena esa que tú ya sabes, pero estamos organizando una cena sorpresa con todos, para que vengas”.
¿CENA QUE YO YA SÉ? Disimula, BlackBetty, disimula, que se no te vea la cara de pardilla…
Entre otras cosas, cuando llamé a Malagueña le pregunté si no iba a hacer nada, con el mejor ánimo de organizar aunque fuera un brindis en que cada quien llevara algo… y ella, en mi cara, me mintió y me dijo que no harían nada, que se irían a la casa y ya está. O sea, que en vez de decirme “haremos algo pero como somos pocos no te dije nada, para que Novio-Casi Esposo no se sienta incómodo”, me juró y rejuró que se iría a casa a dormir temprano. También me dijo que eran como dos personas las que iban a la boda, cosa que también es mentira.
Aclaro que el martes que la llamé, entre otras cosas casi le rogué que fuera sincera conmigo, le dije que yo entendía perfectamente que era complicada la situación con Novio-Casi Esposo, pero que lo único que yo esperaba era sinceridad. Y ella sí, sí, tía, tienes razón, sí, sí, bla bla bla. Y 24 horas después… mira por dónde salta la liebre.
Me siento como la amiga tonta de las películas que se cree todo y se ríen de ella en su cara.
En conclusión y para cerrar el capítulo del culebrón Malagueña-Salerosa-Mentirosa, iré a la boda, o eso creo. Le dije que iría y pienso ir. Así, y por si acaso, si es mentira que ya habló con su Novio-Casi Esposo, pues se joden. Pero a partir de ahora tengo la sensación de que en vez de pensar que me dice la verdad, asumiré que probablemente me está mintiendo.
Qué fastidio, de verdad.
Ilustración: Notebookdoodles