BlackBetty en: cómo hacer desaparecer cinco días

Desoyendo las sabias palabras de algunos, este puente hice una larga lista de cosas por hacer. Con cual queda claro que, para colmo de males, no me relajé del todo ningún día.

Pero no todo es pérdida. El sábado fui a un ensayo de unas chicas que están armando compañía teatral, y que me han pedido que les escriba un texto. Conocí a la chica que las dirige y hubo flechazo. Es de esos momentos que te encuentras con alguien e inmediatamente compaginas. Las actrices se fueron y nos quedamos nosotras, dos horas y media más, hablando de lo humano y lo divino acompañadas por un vinito bastante decente.

El domingo quedamos  El Hubby y yo con Geniecillo Fashion y su chico. Fuimos a ver la exposición de fotos de Worldpress, de la que salí con el hígado en la mano. A veces me cuestiono a qué llamamos arte, a qué llamamos periodismo, a qué llamamos ética… a nivel técnico las fotos son buenísimas… a nivel humano… pues… muchas no deberían colgarse en un museo, pienso yo.

Ayer hice una cena en casa para el Geniecillo, su chico y Mr Humor Ácido. Luego se nos unió Directora Bailarina. Hubo vino, pictionary (que ganamos El Hubby y yo), conversación, canciones, más vino. Como siempre que viene a casa, Geniecillo se fue a las tantas.

Me queda pendiente la tonelada de trabajo que no hice o hice a medias… pero no me permito estresarme. Mañana en la mañana haré lo que tengo que entregar en la tarde. En la noche intentaré hacer lo del jueves o buscaré excusas para saltarme la tutoría del curso de guión.

¡Y ya llega el viernes!

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Black Betty presenta ¡Ai mare que no arribo!

Esta semana empiezo un largo puente… desde mañana viernes y hasta el martes –inclusive- no tengo clases. Toda una promesa de paz y descanso, si no fuera porque restando las vacaciones, me quedan unas 6 semanas para acabar el primer cuatrimestre.

He empezado a hacer la lista de pendientes. Craso error.

Así, paso de estar frente a una montaña de horas de sueño y remoloneo a ver la avalancha de trabajo que asoma por una esquinita. Por ahora respiro. Mañana haré una “sub lista” de pies en la tierra, midiendo el tiempo que puedo invertir en ponerme al día y el tiempo que necesito para descansar. Porque me merezco vagabundear como una gatilla.

Bueno, a disfrutar los días libres.

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Black Betty y el caso informativo

Es bonito que la gente confíe en ti… que te cuenten sus cosas, sus proyectos, te den opiniones. Pero… qué conflicto se te viene encima cuando la información se cruza.

Me explico:

Primera situación: Mathematician me habla de hacer juntos un proyecto para el próximo año. Me parece genial, incluye a B, C, D y E. Todos estos están enterados y, en principio, les interesa. Geniecillo me habla de hacer juntos otro proyecto para el próximo año. Me parece genial, aunque incluye a B. Lo conflictivo no es el doblete –para mí- sino que, para resumirlo, el proyecto será el de Mathematician o el del Geniecillo, no pueden ser los dos.

A Geniecillo, que es mi amigo, le cuento un poco por encima –aunque ya estaba enterado- de la idea con el Mathematician. Pero a Mathematician no le puedo contar la idea del Geniecillo, porque me lo contó en confianza y puede interferir con el suyo.

Pero claro… yo me estreso… porque me siento Arlequina servidora de dos patrones.

 

Segunda situación: Mi amiga PG me habla de que mi amiga MIC está rara… en resumen me viene a decir que no le cuenta sus cosas, que se cierra en banda y que esto, junto con otras actitudes, le hace pensar que no la considera su amiga. La MIC me ha contado, en repetidas ocasiones, que PG a veces la juzga cuando le cuenta sus problemas, la tacha de superficial y usa sus complicaciones para hacerla sentir superficial por preocuparse por “tonterías”.

A mi amiga MIC le digo que hable con PG y le explique lo que siente. A PG le digo que hable con MIC y le explique lo que siente. Las dos dicen que para qué. Lo peor es que se quieren, pero la mitad del tiempo se juzgan por cosas que jamás llegan a aclarar…

Pero claro, yo me estreso… porque me siento la peor mediadora de la historia de la humanidad.

Uf.

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Black Betty en… El furibundo encuentro de William y Anthony

 

Hace unos días fui parte de una discusión, agria y visceral, en clase. Todos a una, muy Fuenteovejuna, nos rebelamos contra uno de los actores del curso de dirección de actores. Es un tipo raro, con talento… sí, pero que cree que es la pomada canaria y es como un niño chico y malcriado. Llamémoslo Sir

Algunas de las proezas de Sir han sido dormirse mientras se dan indicaciones, llamar irrespetuosa y poco humilde a una de las personas MÁS respetuosas y humildes que conozco, cantar mientras la directora hablaba, decir que un ejercicio que mandó el profesor era estúpido y así sucesivamente. Es prepotente, pasota, sobrado… en fin, una joya del arte teatral.

La discusión llegó a un punto donde él, con toda la mala leche de la que fue capaz me dijo: “Pero tú ¿quién te crees, William Shakespeare?”, yo le respondí, con toda la mala leche de la que fui capaz “¿Y tú quién te crees, Anthony Hopkins?”. La cosa quedó ahí, más o menos.

Hoy empezó a dirigirlo Matemático. Yo soy su ayudante de dirección. Así que la dinámica de hoy fue más o menos: Black Betty Shakeaspearita hablando, Sir Anthony Hopkins mirando a otro sitio. No fue capaz de darme la mirada ni una vez.

Y yo me sigo preguntando el por qué. Yo lo que digo a la cara lo mantengo a posteriori. Si no miro a alguien, en mi caso, suele ser porque me avergüenzo de lo que pasó… No acabo de entender su no-gesto, aunque me temo que es una especie de “castigo”: no soy digna de que me mire.

Lo mejor de todo es que me hizo gracia. A pesar de que defiendo que ignorar a alguien tan expresamente es igual de agresivo que llamarle imbécil. Pero me hizo gracia. Incluso un par de veces, adrede, le hablé directamente, empezando la frase con Sir, para que le quedara claro que la cosa iba con él. Una vez consiguió hacer ver que no me había escuchado. La segunda miró un objeto colocado –para su dicha- en medio de los dos.

Y yo que no sabía que Sir Hopkins fuera tan niño… a su edad…

Tenemos que aguantarnos un mes más, a tres horas dos veces por semana… hagan sus apuestas sobre lo que puede pasar.

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Black Betty y el caso del desorden

Tengo muchos defectos, como cualquier persona, pero hay uno en particular que no soporto. Soy desordenada. Me explico… para las cosas académicas no me cuesta nada ser esquemática, sistemática y estricta; trabajo al día y soy cien por cien disciplina.

Mis libros, también, suelen estar bien colocados –aunque en un orden absolutamente aleatorio que va desde la editorial a los colores a los tamaños-. Mis pendientes van a su lugar cada noche, colgados en el sitio donde les corresponde. Pero ya está.

Hola. Mi nombre es Black Betty y soy desordenada. Sí, sí, soy incapaz de mantener el orden, aunque me encanta. Es decir, soy de esas que se pasa tres horas ordenando y limpiando para, en dos o tres días, crear el caos nuevamente… y así sucesivamente… :-S

Lo más curioso del caso del desorden es que, por un lado, quienes me conocen creen que encarno el orden. Incluso obsesivamente. Además, es raro que no lo consiga cuando es de lo que más quisiera en la vida, ser orgánica y naturalmente ordenada, tener ese impulso de quitarme la ropa y ponerla en su sitio… guardar los zapatos donde corresponde… recoger el plato en cuanto acabo de comer y lavarlo de inmediato. Creo que es una de las cosas de mi madre que aún no me salen y que -tras años de padecerlo- he acabado deseando.

Quiero ser ordenada. MUY ordenada…

¿Alguien sabe cómo se hace?

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Black Betty y el caso de la semana que pasó volando

Tras 24 hrs de viaje, llego el domingo a casa de mis padres. Estos itinerarios son mortales, pero a caballo regalado no se le ve el colmillo. La ventaja es que me libré de la comida de Iberia, puagh. La de KLM está mucho mejor. Mi maleta se quedó rezagada en alguna parte, así que duermo con ropa de mi madre.

Lunes aparece la maleta, La Amiga C me lleva a recogerla, almorzamos juntas. Después voy a ver a varios de mis amigos. Vamos a casa de Los Publicistas pero acabamos en un bar. Me doy cuenta, como siempre, que la gente linda alegra el alma con mucha facilidad. Sigo cruzando los dedos para que vengan a Barcelona.

Martes hago trámites, papeleos previos para la cita de nacionalidad ahora en diciembre. Me camino media ciudad y aún así no acabo. Después vamos a celebrar el cumpleaños de La Hermana Grande. Nos hartamos de carne en un restaurante argentino, todo buenísimo, aunque luego tardé un buen rato en convencer a mi panza de que el asunto no era tan grave. Con dos omeprazol, un almax y un té acaban las negociaciones.

(Miércoles sigue el papeleo. Tanto rollo para ser española… en fin). En la noche se estrena mi obra. Bueno, la obra escrita por mí. Emoción absoluta, adrenalina y mucho disfrute, sobre todo cuando me olvidé que era mía y empecé a pasármelo bien. Subidón… en el lugar caben 100 personas y dejaron que 50 más se sentaran en el suelo porque no cabíamos y era feo decirles que se fueran a sus casas. Después a tomar mojitos con tres grupos de amigos, sentados en mesas distintas. Me paso la noche haciendo ronda. Acabamos con Las Amigas CK en otro bar hasta que nos cierran.

Jueves hacen la lectura dramatizada de otra obra de BlackBetty. La lectura muy divertida y útil para corregir el texto. Después me paso 45 mins hablando de creación, genialidad, artista vrs artesano, escritura y formación. Parece que la gente se interesa, al final hay una larga ronda de preguntas y ahí me doy cuenta de lo gracioso de la situación… hay gente preguntándome por mi proceso de escritura, y me siento tan rara como si me preguntaran el color de mis bragas. Nos vamos con un petit comité a casa de mis padres, a comer y tomar vodka.

Viernes es día de conjuntos. Acabo el papeleo. Bueno, no es verdad, no consigo renovar la licencia de conducir… después almuerzo con Mariposa y Cineasta. Me alegran la tarde. Nos vamos a ver un corto de cineasta y luego a tomar café juntas. Al final del día veo a la Otra Amiga C, intentamos arreglar el mundo. Voy al teatro, luego a un bar a despedirme de los amigos.

Sábado, cuando consigo levantarme, ayudo a preparar cosas para la fiesta familiar. Me compro un sombrero hermoso porque el que iba a usar (era fiesta de sombreros) me parece poco espectacular. Nos alistamos, vamos a la party. Me escapo una hora para ir al teatro. Vuelvo. Acaba la fiesta, nos vamos con La Hermana Grande y su Mejor Amigo a un bar.

Domingo…. Casi me deja el avión. 24 hrs de viaje y estoy de vuelta, con sensación de domingo y responsabilidades de miércoles.
Pero tan satisfecha…

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Black Betty y el caso del estreno

Desde hace un par de días voy con mariposas en la panza. La verdad que racionalmente no me lo explicaba, porque no estoy en tensión ni con pendientes que me preocupen. Pero llevo dos o tres noches de irme a la cama exhausta para luego dar vueltas un par de horas. Cuando me ataca el insomnio se me encienden las alarmas, porque yo básicamente soy un lirón.

Esta mañana, hablando con una de mis compis del CDE (Centro Donde Estudio), empezamos a intentar descubrir la causa.

Y la conclusión es que voy de superada, porque es EVIDENTE el motivo: el domingo me voy a Mi Terruño. La emoción es triple… el miércoles estrenan una obra escrita por mí. El jueves hacen una lectura dramatizada de otra obra escrita por mí. Y doy una conferencia sobre creación, escritura teatral y formación en teatro.

O sea que me espera semana movida.

Algo se está moviendo, esperemos que sea una rueda que siga dando vueltas.

Yeaaaah!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ps. Al igual que Celes, no puedo acabar el post sin decir: NÜR… espero que el martes llegue rápido y tengáis a Xavi Beruk en vuestros brazos. La noticia de su llegada es de las cosas que más me ha emocionado en cuatro años de bloggear… en estos momentos es cuando te das cuenta del alcance de este mundo “virtual”… di botes como si fuera mi niño, se me salieron las lagrimitas… fue hermoso. Me emociono contigo y me alegro de todo corazón que finalmente tengas a tu churumbel. ¡¡¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!

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Black Betty y el caso del silencio

Volveré…
Prontito.

Es que me ha tocado hacer una exposición, leer chorroscientas páginas y dejar unas cuantas cosas listas, antes de irme a Mi Terruño el próximo fin de semana.

Pero volveré…

Ya casi.

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Black Betty y el caso del teatro “alternativo”

Este fin de semana, al menos viernes y sábado me tocó ir a ver obras de teatro creadas o actuadas por amigos. Ambas “alternativas”.

El viernes salvamos la función, habían suspendido la del jueves por falta de público.  Dicho con cariño para mi amiga NO me extraña… la obra era bastante mediocre. Después me fui de birras con cuatro actrices y un actor… muy divertido. Salí del bar con dos peticiones de trabajo, así que empiezo a barajar posibilidades.

La segunda fue ayer. Estrenaban una obra varios amigos, en funciones diferentes. Y fue rara. Tampoco me extraña nada, porque la directora suele hacer cosas para que te vayas un poco confuso a casa… pero me pasó lo típico que nos pasa a los que nos dedicamos a esto… ¿qué dices tras un estreno cuando no tienes nada qué decir?

Me explico… ya habrá tiempo de hacer comentarios concretos, críticas y sugerencias. El día del estreno es tan delicado, en cuanto al estado anímico de la gente, que no es buen momento para ponerse serio. Pero… pero a mí personalmente me molesta mentir. “Felicidades, qué guay, me encantó, estaba perfecto”. Que no. Que no.

Entonces me acuerdo de una de mis grandes maestras de interpretación, que siempre nos recomendaba salir del teatro alabando algo, aunque fueran los zapatos de la actriz. El viernes dije “qué mona estabas con ese traje y el paracaídas”. Ayer dije “Eres tan diva cuando actúas… y estabas divina de la muerte con esa peluca, me gustaste mucho”.

A veces pienso que sería más fácil dedicarse a otra cosa, pero me gusta el asunto. Aunque se ponga en conflicto los egos y sueños tan a menudo.

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Black Betty y el caso del Museo Invisible

Quedo con Directora Alta para ir al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) a ver una expo que promete: Modernologies. Primero pasamos por el Palau de la Virreina a comprar entradas de danza, aunque terminamos en el Liceu comprando para ¡febrero! sitios, de pie, para ver a Sasha Waltz & Guests.

¿Un café?

Bueno, un zumo, café no puedo tomar.

Directora Alta, además de ser una mujer especialmente talentosa –de hecho es mi directora favorita de mi generación, aunque nunca se lo haya dicho –es muy sensible. Te mira y sabe que algo pasa.

Aprovecho el café para contarle lo de la Malagueña. Luego engarzo temas y termino hablando de todas mis heridas de guerra en cuanto a amistades, digamos, curiosas. Sacamos como conclusión que por algún motivo me rodeé durante un tiempo de gente dependiente y destructiva. A lo mejor, digo yo, tenía la necesidad de sentirme importante y necesitada, al estar llegando a un país nuevo completamente sola.

Me siento mejor. Directora Alta es curativa.

¿Vamos al Macba?

Si quieres…

Bueno, en realidad sería hora de ir a comer. Damos vueltas por El Raval hasta encontrar un vegetariano en el que descubro mi nueva etapa de alimentación: ¿eso lleva queso de vaca? Ah, entonces no. ¿Eso lleva salsa de soja? Ah, entonces tampoco. ¿Eso lleva harina de trigo? Paso. ¿Directora Alta, qué son estas hojuelas? ¿Levadura de cerveza? ¿En serio? ¿La usan para la ensalada? ¡Rayos y centellas… mantenlas alejadas!

Pasa una hora más. Pedimos más agua. Pasa media hora más.

¿Vamos al Macba? ¿O prefieres ver libros aquí?

Nos perdemos sin caer en la tentación entre los libros de La Central. Busco a Bauman… me toca exponer y hacer un trabajo bastante grande, así que espero empezar cuanto antes. Por cierto que amo La Central. La madera cruje, los libros te llaman bajito. Directora Alta me hace un repaso resumido de la filosofía del arte desde el siglo XIX enseñándome libros. Al final no consigo el que quería, el postmodernismo y sus desencantos y la vida y el amor y el arte líquidos de Bauman tendrán que venir a mí desde la biblioteca. Resisto y dejo a Kierkegaard en su sitio… me conozco y en casa primero recibiría una tonelada de polvo antes de lo cogiera del estante.

¿Vamos al Macba?

¿Qué hora es?

Directora Alta se va corriendo. Tiene que dar clases y se nos han ido cinco horas y media.
El Macba tendrá que esperar.

Pero vuelvo con una sonrisa a casa.

A veces la gente, la gente buena, se parece a una obra de arte.

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