Desoyendo las sabias palabras de algunos, este puente hice una larga lista de cosas por hacer. Con cual queda claro que, para colmo de males, no me relajé del todo ningún día.
Pero no todo es pérdida. El sábado fui a un ensayo de unas chicas que están armando compañía teatral, y que me han pedido que les escriba un texto. Conocí a la chica que las dirige y hubo flechazo. Es de esos momentos que te encuentras con alguien e inmediatamente compaginas. Las actrices se fueron y nos quedamos nosotras, dos horas y media más, hablando de lo humano y lo divino acompañadas por un vinito bastante decente.
El domingo quedamos El Hubby y yo con Geniecillo Fashion y su chico. Fuimos a ver la exposición de fotos de Worldpress, de la que salí con el hígado en la mano. A veces me cuestiono a qué llamamos arte, a qué llamamos periodismo, a qué llamamos ética… a nivel técnico las fotos son buenísimas… a nivel humano… pues… muchas no deberían colgarse en un museo, pienso yo.
Ayer hice una cena en casa para el Geniecillo, su chico y Mr Humor Ácido. Luego se nos unió Directora Bailarina. Hubo vino, pictionary (que ganamos El Hubby y yo), conversación, canciones, más vino. Como siempre que viene a casa, Geniecillo se fue a las tantas.
Me queda pendiente la tonelada de trabajo que no hice o hice a medias… pero no me permito estresarme. Mañana en la mañana haré lo que tengo que entregar en la tarde. En la noche intentaré hacer lo del jueves o buscaré excusas para saltarme la tutoría del curso de guión.
¡Y ya llega el viernes!




